Escena cotidiana en un día de tormenta
septiembre 30, 2011
Tormentón otoñal donde los haya. Cargada con el pan, milagrosamente seco aún, con la fruta, con los niños, con los paraguas, con trastos sin fin. ¡Al fin llegamos a casa! Las llaves… dónde están… en el bolsillo de la chaqueta… en el bolsillo del pantalón… en el bolsillo exterior del bolso… Mamá, me estoy mojando. Sí, cariño, es sólo un segundo. Equilibrios con el paraguas, la fruta y el pan. Quizás en el bolsillo interior del bolso… en el otro bolsillo interior del bolso… pantalones… chaqueta… bolso por fuera… bolso por dentro… ¿Pero dónde habré dejado las llaves? ¡Mamá, yo sé dónde están! ¿Dónde, cariño? ¡En el fondo del mar! Pues ya nos podemos ir allí porque sigo sin encontrarlas. Para colmo de males, el pan ya está empapado.
